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Las cirugías de labio y paladar hendido aseguran la reparación de los músculos, la piel y los tejidos mucosos, colocándolos en sus posiciones anatómicamente correctas. Este proceso marca el inicio de la curación. Los músculos labiales recuperan la estructura del anillo muscular fisiológico (esfínter) capaz de crear presión negativa, lo cual es de vital importancia, especialmente para la función de succión. Durante el proceso de crecimiento, las fisuras labiales tienden a lograr una corrección fisiológica completa y muestran una mejora estética significativa. Toda intervención quirúrgica o traumatismo conlleva el potencial de dejar una cicatriz más o menos visible. Sin embargo, la zona de los labios es generalmente una de aquellas donde el potencial de cicatrización es bajo, o donde se obtienen resultados fisiológicamente muy exitosos. Las fisuras palatinas también suelen mostrar una recuperación funcional completa. Las fístulas (pequeños orificios), una complicación rara pero conocida de las cirugías de paladar hendido, pueden corregirse con éxito mediante una intervención quirúrgica secundaria.