La vida útil de una prótesis de rodilla depende fundamentalmente de la durabilidad de sus componentes propensos al desgaste, especialmente las superficies de interfaz de plástico comprimido especial (polietileno). Las prótesis de rodilla modernas pueden funcionar hasta por 25 años bajo condiciones adecuadas. Sin embargo, esta duración varía significativamente según cómo el paciente utilice la prótesis y su adherencia a las recomendaciones médicas. Realizar ejercicio regularmente y mantener un peso ideal puede prolongar considerablemente la vida útil de una prótesis de rodilla.