El control eficaz del azúcar en sangre constituye la piedra angular del tratamiento de la nefropatía diabética. Mantener la presión arterial en los niveles objetivo es de suma importancia para reducir el riesgo y retrasar la progresión de la nefropatía diabética. La restricción del consumo de sal en la dieta facilita el control de la presión arterial y disminuye el riesgo de enfermedades cardiovasculares. En los casos en que la relación albúmina/creatinina se mantiene constantemente alta, incluso en ausencia de hipertensión, se utilizan fármacos antihipertensivos de la clase de los inhibidores de la ECA (IECA) o bloqueadores de los receptores de angiotensina (ARA) para retrasar la progresión de la enfermedad renal crónica.

Para la nefropatía diabética en etapa avanzada o insuficiencia renal, se aplican enfoques como la diálisis, el trasplante de riñón y el manejo sintomático.