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La Ecocardiografía Transesofágica (ETE) es uno de los métodos de ecocardiografía cardíaca. Este procedimiento se realiza insertando un tubo especial con una fina sonda de ultrasonido en su extremo en el esófago. Gracias a la proximidad del esófago al corazón, el corazón y los grandes vasos circundantes pueden visualizarse de forma más detallada y clara en comparación con la ecocardiografía transtorácica (ETT). Antes de iniciar el procedimiento, la garganta del paciente se adormece con un spray anestésico local. El médico informará al paciente sobre cómo tragar el tubo. El paciente se acuesta sobre su lado izquierdo, de manera similar a una ecocardiografía normal, y se colocan tres electrodos en su pecho para monitorear el ritmo cardíaco. Posteriormente, se le da al paciente una boquilla para que la sostenga con los dientes, y el tubo se guía suavemente a través de esta boquilla hacia el esófago. Es normal experimentar náuseas o arcadas a medida que el tubo avanza por la garganta. En este sentido, la ETE se asemeja a un procedimiento de gastroscopia. Durante todo el procedimiento, se monitorean el ritmo cardíaco, la presión arterial, la respiración y los niveles de oxígeno en sangre del paciente. Las imágenes cardíacas obtenidas se graban en video y los fotogramas importantes se imprimen. Una vez finalizado el procedimiento, el especialista en cardiología informará al paciente sobre el proceso y sus resultados.