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Antes de una resonancia magnética cardíaca (RMC), se evalúa detalladamente el historial médico del paciente. Esta evaluación incluye información crítica como la función renal, alergias conocidas, la presencia de un marcapasos o implantes metálicos en el cuerpo, y el estado de embarazo. La fase de adquisición de imágenes requiere una atención meticulosa para un diagnóstico preciso y una alta calidad de imagen. Al inicio del procedimiento, se establece una vía intravenosa para administrar el material de contraste y cualquier otra medicación necesaria. Luego, el paciente se posiciona en la camilla del dispositivo de RMC, que funciona con un potente imán y tiene un túnel en su centro. Se colocan electrodos en el pecho del paciente para monitorizar la frecuencia cardíaca. Durante la adquisición, se le indica al paciente mediante comandos de voz que respire y exhale, y que realice ejercicios de contención de la respiración, que suelen durar entre 10 y 20 segundos. Para una calidad de imagen óptima, es crucial que el paciente cumpla completamente con estas instrucciones y permanezca inmóvil durante todo el escaneo; por lo tanto, se realizan pruebas de contención de la respiración con los pacientes de antemano para asegurar una ejecución correcta. El escaneo dura aproximadamente 50-60 minutos y no se experimenta dolor ni molestia. Después del procedimiento, las imágenes obtenidas se analizan detalladamente y los informes se entregan a los pacientes lo antes posible.