La cirugía de cataratas es uno de los métodos quirúrgicos más comunes y efectivos que se realizan hoy en día. Generalmente se utiliza la técnica de facoemulsificación (FAKO), comúnmente conocida como "cirugía láser" entre el público. En esta operación mínimamente invasiva, a través de una incisión de aproximadamente menos de 2 mm, la catarata endurecida se fragmenta y aspira, y luego se inserta una lente intraocular (LIO) personalizada en su lugar.

El método de facoemulsificación ofrece ventajas significativas para los pacientes, ya que no requiere suturas, es indoloro y se realiza con anestesia tópica (en gotas). Para la mayoría de los pacientes, la anestesia por gotas sin aguja es suficiente, y la operación dura en promedio 20-30 minutos. Los pacientes suelen poder regresar a su vida diaria en 2-3 días.

El uso de lentes intraoculares premium, especialmente las lentes inteligentes multifocales y trifocales, ha mejorado considerablemente la comodidad del paciente después de la cirugía de cataratas. Gracias a estas lentes de tecnología avanzada, los pacientes pueden lograr una visión clara tanto de lejos como de cerca sin necesidad de usar gafas después de la operación. Estas lentes eliminan la necesidad de gafas, mejorando así la calidad de vida. Además, en personas sin cataratas pero con errores refractivos altos, la lente intraocular transparente puede ser reemplazada por una lente inteligente utilizando los mismos principios quirúrgicos. Este procedimiento se realiza con el fin de proporcionar una visión sin gafas y de mayor calidad a todas las distancias.