Los tumores ungueales pueden manifestarse con diversos síntomas derivados del deterioro de la estructura y forma de la uña. Estos síntomas incluyen deformidades como agrietamiento, engrosamiento o rotura de las uñas, y la formación de masas o hinchazón debajo de la uña. En el caso de tumores ungueales malignos, se pueden observar cambios en el color de la uña, hinchazón significativa debajo de la uña y sangrado. Además, la propagación de decoloraciones negras o marrones en o alrededor de la placa ungueal, el lecho ungueal, y las heridas que no cicatrizan son también indicadores importantes de tumores malignos.

Los tumores ungueales se confunden frecuentemente con hongos en las uñas, lo que puede llevar a un diagnóstico erróneo y, consecuentemente, a un retraso en el tratamiento. Los tratamientos aplicados bajo la suposición de hongos en las uñas pueden retrasar el tratamiento de un tumor ungueal en etapa temprana, permitiendo que la enfermedad progrese.

Los tumores ungueales benignos o malignos generalmente pueden tratarse con éxito cuando se diagnostican a tiempo y antes de que hayan progresado. Sin embargo, el cáncer de uñas detectado tardíamente puede extenderse a otras partes del cuerpo y a órganos internos, representando un riesgo vital. Los retrasos en el diagnóstico temprano pueden llevar a consecuencias graves, incluida la amputación del dedo o la articulación afectada.