Según la teoría del Análisis Transaccional (AT) de Eric Berne, cada individuo posee tres estados del yo fundamentales:

1. El Estado del Yo Padre:
Este estado engloba las actitudes, pensamientos y sentimientos que un individuo aprende e internaliza de las figuras parentales (padres reales, maestros, ancianos de la sociedad, etc.) durante la infancia. Puede ser protector, crítico, normativo o nutritivo. Un individuo utiliza este estado del yo cuando ofrece consejos, critica o muestra empatía hacia los demás. Incorpora los valores sociales y las normas morales. Cuando se utiliza de forma constructiva, el estado del yo Padre puede empoderar a un individuo proporcionando orientación y apoyo; sin embargo, si se vuelve restrictivo o acusatorio, puede afectar negativamente la comunicación.

2. El Estado del Yo Adulto:
Centrado en la razón, la lógica y la realidad, este estado tiene como objetivo evaluar objetivamente las situaciones y resolver problemas, libre de la influencia indebida de las emociones. El individuo analiza los datos disponibles, evalúa las probabilidades y toma decisiones autónomas. El estado del yo Adulto se desarrolla no en función de la edad, sino de la madurez cognitiva y la experiencia del individuo. Es el estado del yo más adecuado para lidiar eficazmente con el mundo exterior y encontrar soluciones constructivas a los problemas. En este estado, el individuo no permanece indiferente a su entorno; al contrario, aborda las situaciones con un enfoque objetivo, buscando soluciones.

3. El Estado del Yo Niño:
Este estado comprende los patrones de sentimientos, pensamientos y comportamientos que se originan en las experiencias de la infancia de un individuo. Puede manifestarse a través de reacciones inmediatas; a veces espontáneo, creativo, alegre y curioso, mientras que en otros momentos puede ser rebelde, impaciente, sumiso o temeroso. Tiende a actuar por impulsos internos y representa el lado más crudo e ineducado de la personalidad.

El uso equilibrado y adecuado a la situación de estos tres estados del yo en la vida diaria es de vital importancia para el bienestar psicológico y la comunicación efectiva de un individuo.