Los tipos de stents varían según el vaso sanguíneo específico que requiere intervención y su ubicación anatómica. Generalmente, se utilizan dos categorías principales: stents liberadores de fármacos (SLF) y stents liberadores de fármacos bioabsorbibles (SLFB).

Stent Liberador de Fármacos (SLF)
Estos stents se despliegan a través de un catéter con balón y están diseñados para liberar medicamentos directamente en la pared del vaso. El objetivo principal de esta liberación de fármacos es reducir el riesgo de reestenosis (re-estrechamiento de la arteria) que puede ocurrir después de la colocación del stent. Los stents liberadores de fármacos suelen presentar una estructura metálica y son particularmente efectivos en vasos de pequeño diámetro o en casos de oclusión arterial completa. La idoneidad de un SLF para un paciente depende de su historial médico y de las características específicas de su anatomía vascular.

Stent Liberador de Fármacos Bioabsorbible (SLFB)
Las placas ateroscleróticas, compuestas de grasas y calcio, provocan el estrechamiento o bloqueo de las arterias coronarias, impidiendo así el flujo sanguíneo al músculo cardíaco. A diferencia de los stents metálicos convencionales, que permanecen permanentemente dentro del vaso después de su despliegue, los stents bioabsorbibles están diseñados para restaurar la permeabilidad del vaso y luego disolverse gradualmente con el tiempo. Estos stents proporcionan inicialmente soporte estructural y administran medicamentos al sitio de la placa, de manera similar a un SLF. Después de completar su función de soportar el vaso y administrar agentes terapéuticos, son absorbidos naturalmente por el cuerpo, dejando un vaso curado que puede remodelarse y funcionar de manera más natural sin un implante metálico permanente.