Los riesgos potenciales asociados con la cirugía de otosclerosis se pueden resumir generalmente de la siguiente manera:

1. Mejora Auditiva Limitada o Nula: En algunos casos raros, la cirugía puede no lograr la mejora deseada en la audición, o los pacientes pueden no experimentar el beneficio anticipado.
2. Deterioro Auditivo: Muy raramente, la audición de un paciente puede empeorar después del procedimiento.
3. Complicaciones Quirúrgicas Generales: Como con cualquier procedimiento quirúrgico, pueden ocurrir riesgos estándar como sangrado, infección de la herida o infección del oído medio.
4. Lesión del Nervio Facial: El nervio facial discurre en estrecha proximidad al estribo. Aunque generalmente está protegido por un canal óseo, las variaciones anatómicas en algunos pacientes pueden dejar el nervio expuesto o inusualmente posicionado, haciéndolo vulnerable. Estas variaciones no siempre son detectables preoperatoriamente. Si se descubre tal anomalía durante la cirugía, el procedimiento puede ser suspendido para prevenir la parálisis facial.
5. Recurrencia a Largo Plazo de la Pérdida Auditiva: Con el tiempo, algunos pacientes podrían experimentar un retorno de la pérdida auditiva debido a la calcificación o el desplazamiento del implante.

Es crucial señalar que estas complicaciones son extremadamente raras. La abrumadora mayoría de los pacientes experimentan una mejora significativa y alivio de sus síntomas después de la operación. Realizar la cirugía en centros bien equipados por equipos quirúrgicos altamente experimentados es esencial para obtener resultados óptimos.