Aunque no existe un tratamiento específico para la varicela, el manejo generalmente se enfoca en aliviar los síntomas. En casos leves, las erupciones y el picor suelen resolverse espontáneamente con el tiempo. Sin embargo, en situaciones como fiebre alta o picazón severa, su médico puede recomendar medicamentos antivirales o antihistamínicos. Beber muchos líquidos también es beneficioso para apoyar la lucha del cuerpo contra la infección.