Un profesional de la salud toma una muestra de sangre de una vena en su brazo utilizando una pequeña aguja. Una vez insertada la aguja, la sangre se transfiere directamente a un tubo de ensayo. Durante este procedimiento, que generalmente dura menos de cinco minutos, se puede sentir una ligera molestia o picazón en el sitio de inserción. La muestra de sangre recolectada se envía posteriormente a un laboratorio para su análisis.