El tratamiento de la tularemia implica el uso de antibióticos de amplio espectro administrados por inyección u oralmente. Dependiendo de la gravedad de la enfermedad, los síntomas clínicos y las posibles complicaciones, pueden ser necesarios tratamientos adicionales. El protocolo de tratamiento se determina considerando el tipo de tularemia, sus síntomas y la extensión de la infección. Un diagnóstico rápido y preciso, seguido de la iniciación inmediata del tratamiento, es vital para una recuperación exitosa.