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En pacientes con tumores metastásicos, se realiza peritonectomía y cirugía citorreductora para reducir la diseminación de la enfermedad. La selección de pacientes para este tratamiento se basa en criterios específicos. Por ejemplo, en un paciente con cáncer de colon, incluso si la diseminación del tumor no ha alcanzado el hígado, puede ocurrir una diseminación peritoneal difusa. En tales casos, la membrana peritoneal se desprende y se extirpa por completo. El cirujano erradica todos los tumores accesibles quirúrgicamente o mediante cauterización. Después de este procedimiento de desbulking, los agentes quimioterapéuticos calentados (hasta 43°C) se administran directamente en la cavidad abdominal a través de drenajes; este procedimiento se conoce como Quimioterapia Intraperitoneal Hipertérmica (HIPEC). Este enfoque combinado se denomina cirugía citorreductora con HIPEC. Cuando esta intervención extensa no es factible, la Quimioterapia en Aerosol Intraperitoneal Presurizado (PIPAC) ofrece una alternativa.
En el método PIPAC, los fármacos quimioterapéuticos se administran en la cavidad abdominal, de forma similar a la quimioterapia estándar, pero en dosis significativamente reducidas, típicamente alrededor de 1/10 de las dosis sistémicas. Por ejemplo, si se administran 10 gramos de medicación por vía intravenosa para la quimioterapia sistémica con el fin de controlar las metástasis peritoneales, se puede lograr una eficacia similar con solo 1 gramo en PIPAC. Este enfoque minimiza los efectos citotóxicos de los fármacos anticancerígenos en las células sanas manteniendo una alta eficacia.
Este tratamiento laparoscópico implica la entrada en la cavidad abdominal a través de dos pequeñas incisiones, típicamente de 1 cm y 0,5 cm. La elección del fármaco a administrar depende del órgano de origen del tumor primario. Los fármacos quimioterapéuticos a alta presión se administran a través de trocares utilizando un dispositivo similar a un bolígrafo (Kapnopen) para aerosolizar y distribuir uniformemente la medicación por toda la cavidad abdominal. Este método de administración único mejora el beneficio para el paciente. Durante el procedimiento, se colocan marcadores de referencia en puntos específicos, lo que permite repetir el tratamiento después de aproximadamente seis semanas si es necesario. Este tratamiento puede repetirse cada seis semanas hasta 7-8, o incluso 10 sesiones. Se ha observado una regresión tumoral significativa, a menudo casi la desaparición completa en los sitios marcados, en la tercera o cuarta sesión de tratamiento.
Los estudios de seguimiento han indicado un beneficio significativo para los pacientes con este tratamiento. Si el paciente responde positivamente, la aplicación puede repetirse después de seis semanas; esto proporciona una ventaja significativa debido a su repetibilidad. Esta situación ofrece esperanza a los pacientes para quienes otras opciones de tratamiento son limitadas. El método PIPAC ha demostrado que puede prolongar la supervivencia del paciente. En algunos casos, una esperanza de vida de uno a dos meses puede extenderse diez veces. Sin embargo, la selección del paciente es crucial, considerando el estado general de salud, la estructura celular, el tipo de tumor y el perfil genético.
¿Cómo se realiza/aplica PIPAC?
En el método PIPAC, los fármacos quimioterapéuticos se administran en la cavidad abdominal, de forma similar a la quimioterapia estándar, pero en dosis significativamente reducidas, típicamente alrededor de 1/10 de las dosis sistémicas. Por ejemplo, si se administran 10 gramos de medicación por vía intravenosa para la quimioterapia sistémica con el fin de controlar las metástasis peritoneales, se puede lograr una eficacia similar con solo 1 gramo en PIPAC. Este enfoque minimiza los efectos citotóxicos de los fármacos anticancerígenos en las células sanas manteniendo una alta eficacia.
Este tratamiento laparoscópico implica la entrada en la cavidad abdominal a través de dos pequeñas incisiones, típicamente de 1 cm y 0,5 cm. La elección del fármaco a administrar depende del órgano de origen del tumor primario. Los fármacos quimioterapéuticos a alta presión se administran a través de trocares utilizando un dispositivo similar a un bolígrafo (Kapnopen) para aerosolizar y distribuir uniformemente la medicación por toda la cavidad abdominal. Este método de administración único mejora el beneficio para el paciente. Durante el procedimiento, se colocan marcadores de referencia en puntos específicos, lo que permite repetir el tratamiento después de aproximadamente seis semanas si es necesario. Este tratamiento puede repetirse cada seis semanas hasta 7-8, o incluso 10 sesiones. Se ha observado una regresión tumoral significativa, a menudo casi la desaparición completa en los sitios marcados, en la tercera o cuarta sesión de tratamiento.
Los estudios de seguimiento han indicado un beneficio significativo para los pacientes con este tratamiento. Si el paciente responde positivamente, la aplicación puede repetirse después de seis semanas; esto proporciona una ventaja significativa debido a su repetibilidad. Esta situación ofrece esperanza a los pacientes para quienes otras opciones de tratamiento son limitadas. El método PIPAC ha demostrado que puede prolongar la supervivencia del paciente. En algunos casos, una esperanza de vida de uno a dos meses puede extenderse diez veces. Sin embargo, la selección del paciente es crucial, considerando el estado general de salud, la estructura celular, el tipo de tumor y el perfil genético.