La prueba de esfuerzo tiene una tasa de precisión científica de hasta el 77%. Los resultados de la prueba siempre deben ser interpretados por un médico. En esta interpretación, los registros de ECG, los síntomas del paciente y las mediciones de la presión arterial son datos clave orientativos. Si bien un resultado negativo generalmente sugiere que no hay problemas con respecto a enfermedades cardiovasculares, un resultado positivo puede indicar la necesidad de una angiografía cardíaca.