En casos de sospecha de fiebre tifoidea, un médico especialista realiza un examen físico exhaustivo. Durante este examen, el médico evalúa los síntomas del paciente, pregunta sobre su historial de viajes y revisa los hallazgos de laboratorio existentes. El examen físico generalmente incluye la auscultación del corazón y los pulmones. Dado que la fiebre tifoidea es una enfermedad que puede transmitirse a través de las heces, el análisis de las muestras de heces es de gran importancia para el diagnóstico. Dependiendo de la situación, también se pueden solicitar pruebas de laboratorio adicionales como análisis de sangre, análisis de orina o cultivo de médula ósea. Después de todas estas investigaciones y evaluaciones, se establece un diagnóstico definitivo y se determina un plan de tratamiento adecuado.