En el manejo de la Fiebre Mediterránea Familiar (FMF), seguir una dieta baja en grasas y carbohidratos, y rica en frutas y verduras frescas, puede influir positivamente en el curso general de la enfermedad. Este enfoque puede ayudar a aliviar los síntomas, reducir la inflamación en el cuerpo y, de este modo, conducir a un mejor pronóstico para el paciente y a una disminución en la frecuencia y gravedad de los ataques.