El diagnóstico de la osteoartritis generalmente comienza con un especialista en Ortopedia y Traumatología que toma un historial detallado del paciente y realiza un examen físico exhaustivo de las articulaciones afectadas. Basándose en esta evaluación inicial, pueden ser necesarias investigaciones adicionales. Las radiografías se utilizan comúnmente para visualizar el daño articular y confirmar el diagnóstico. Además, se pueden solicitar varios análisis de sangre para evaluar la inflamación o descartar otras afecciones. Estas pruebas pueden incluir un hemograma completo, la velocidad de sedimentación globular (VSG), la proteína C reactiva (PCR), la antiestreptolisina O (ASO) y el factor reumatoide (FR).