El Índice de Masa Corporal (IMC) se calcula dividiendo el peso de un individuo por el cuadrado de su altura (kg/m²). Un IMC superior a 30 kg/m² se define como obesidad y puede afectar negativamente el desarrollo regular de óvulos en mujeres. En individuos con obesidad que se someten a fertilización in vitro (FIV), la respuesta de los ovarios a los medicamentos hormonales es generalmente menor, lo que puede llevar a la obtención de un menor número de óvulos.
Además, la distribución del tejido adiposo en el cuerpo también es importante. La obesidad central, caracterizada por una mayor relación cintura-cadera, se asocia con desequilibrios hormonales y resistencia a la insulina, lo que puede reducir las posibilidades de concepción.
Para aumentar las posibilidades de embarazo y prevenir complicaciones relacionadas con la obesidad que puedan surgir durante el embarazo (por ejemplo, hipertensión, diabetes gestacional, macrosomía, parto difícil y problemas posnatales relacionados con el bebé), se recomienda la pérdida de peso antes de comenzar el tratamiento de fertilidad. Este proceso debe ser apoyado por una evaluación endocrinológica, una dieta adecuada supervisada por un dietista y programas de ejercicio regulares.