Las alergias estacionales son más frecuentes durante los meses de primavera. Durante este período, los pólenes de árboles, gramíneas y malezas son dispersados por el viento en el aire, lo que representa un desafío significativo para la salud, especialmente para las personas propensas a las alergias estacionales. Estos pólenes en el aire suelen provocar síntomas respiratorios como picazón y lagrimeo en los ojos, estornudos y secreción o congestión nasal. El tipo y la concentración de alérgenos varían según la ubicación geográfica y la estación. Generalmente, los pólenes de árboles están activos desde principios hasta mediados de primavera, los pólenes de gramíneas desde finales de primavera hasta principios de verano, y los pólenes de malezas desde finales de verano hasta principios de otoño. Estas reacciones alérgicas se manifiestan con mayor frecuencia como rinitis alérgica (fiebre del heno), pero también pueden desencadenar síntomas de asma en algunos casos. Es crucial tener en cuenta las medidas de protección contra las alergias inducidas por el polen durante la temporada de primavera.