El diagnóstico de afasia suele comenzar con una evaluación clínica en la que el médico evalúa los síntomas del paciente para determinar el tipo potencial de afasia. Más allá de esta evaluación inicial, se emplean diversas pruebas diagnósticas, particularmente estudios de imagen, para confirmar el diagnóstico e identificar las causas subyacentes.

Las pruebas diagnósticas comunes utilizadas en el diagnóstico de la afasia incluyen:

Tomografía Computarizada (TC)
Resonancia Magnética (RM)
Electroencefalograma (EEG)
Prueba genética
Electromiografía
Radiografías