La adenitis se clasifica principalmente en dos tipos según su distribución anatómica: linfadenitis localizada y linfadenitis generalizada (o diseminada).

* Linfadenitis localizada: Este tipo implica el agrandamiento de uno o unos pocos ganglios linfáticos en una región específica, típicamente cerca del sitio inicial de la infección o inflamación. Por ejemplo, la hinchazón de los ganglios linfáticos axilares debido a una infección en el área del brazo o del hombro es un caso clásico de linfadenitis localizada.

* Linfadenitis generalizada: Ocurre cuando dos o más grupos distintos de ganglios linfáticos se ven afectados en diferentes regiones del cuerpo. A menudo indica una condición sistémica, como una infección generalizada o una enfermedad que afecta a todo el cuerpo, potencialmente involucrando el torrente sanguíneo.

Más allá de esta clasificación anatómica, las linfadenopatías (ganglios linfáticos agrandados), que a menudo engloban la adenitis, también pueden clasificarse por su progresión temporal como agudas o crónicas:

* Linfadenopatía aguda: Caracterizada por un inicio repentino y que generalmente se resuelve en un período relativamente corto. Con mayor frecuencia es causada por infecciones agudas.

* Linfadenopatía crónica: Persiste durante una duración más prolongada. A diferencia de los casos agudos, la linfadenopatía crónica a menudo apunta a causas subyacentes no infecciosas, aunque las infecciones persistentes también pueden provocarla.