Esta condición puede confundirse con la Fiebre Mediterránea Familiar (FMF), que se encuentra entre los síndromes de fiebre periódica en la infancia. La FMF generalmente comienza a una edad más avanzada, y sus ataques ocurren a intervalos irregulares. La fiebre suele oscilar entre 38 y 40 grados Celsius, dura de 12 a 36 horas y disminuye espontáneamente. El dolor abdominal acompaña frecuentemente a la fiebre, y también se pueden observar dolores en el pecho y las articulaciones. Los pacientes parecen completamente sanos entre los ataques. Al ser una enfermedad de herencia genética, se pueden encontrar quejas similares en el historial familiar. Sin embargo, a diferencia de esta condición, la Fiebre Mediterránea Familiar debe tratarse obligatoriamente. Si no se trata, pueden producirse daños graves en varios órganos internos, especialmente los riñones, debido a la acumulación de amiloide.