La crioablation en el tratamiento del cáncer de hueso es un método que tiene como objetivo destruir o inactivar el tejido óseo tumoral mediante congelación. Aunque en algunos casos puede aplicarse sola, generalmente se utiliza en combinación con otros métodos de tratamiento como la quimioterapia y la radioterapia.

La crioablación no se aplica directamente en áreas como el cerebro, la médula espinal y regiones con densidad nerviosa crítica debido a su potencial para dañar el tejido nervioso; sin embargo, puede realizarse protegiendo el tejido nervioso con técnicas especiales. Además, es una opción más adecuada cuando el tumor no ha dañado extensamente la estructura ósea.

En este método, el hueso tumoral se extrae del cuerpo, se limpia del tejido tumoral y se congela en un baño de nitrógeno líquido a -180°C. El proceso de congelación tiene como objetivo preservar la actividad biológica del hueso sin afectar significativamente su durabilidad.

Se utilizan diferentes métodos de reconstrucción para reemplazar el hueso congelado:
1. Su interior puede rellenarse con cemento óseo que contenga antibióticos para prevenir infecciones.
2. Un hueso de peroné extraído de la otra pierna puede incrustarse en el hueso congelado y conectarse a los vasos principales mediante técnicas microquirúrgicas. Este método asegura la vitalidad y la capacidad de soporte del hueso.

A través de este enfoque de 'criopreservación', el hueso tumoral puede ser reemplazado en su forma original, el riesgo de infección se minimiza y el hueso puede sanar e integrarse con el tiempo.