La característica más destacada del sarampión son las erupciones rojas que se extienden por el cuello, el tronco, los brazos, las piernas y los pies. Además de estas erupciones, también se observan frecuentemente síntomas como secreción nasal, estornudos, tos, fiebre alta, pérdida de apetito, manchas blancas dentro de la boca e inflamación ocular.