El tratamiento de la Leucemia Linfoblástica Aguda (LLA) es un proceso prolongado e intensivo, que exige una paciencia y un compromiso sustanciales por parte de los pacientes, sus familias y el equipo médico. El objetivo principal de este tratamiento es reducir el porcentaje de células leucémicas (blastos) en la médula ósea de más del 20% en el momento del diagnóstico a menos del 5%. Un objetivo crítico posterior es eliminar la carga tumoral microscópica, denominada "enfermedad residual mínima" (ERM). Para lograr estos objetivos de tratamiento específicos en la LLA, se sigue típicamente el siguiente enfoque integral: