El diagnóstico del síndrome del túnel tarsiano se establece mediante una evaluación exhaustiva realizada por un médico especialista. Este proceso incluye principalmente un examen físico. Durante el examen físico, se evalúan hallazgos como la sensibilidad sobre el nervio al apoyar el pie, la presencia de pie plano, movimientos dolorosos del tobillo y el dolor provocado durante una prueba de compresión aplicada a la región del túnel tarsiano. Para apoyar el diagnóstico, se utilizan diversos métodos de imagen. Una radiografía del pie con carga puede evaluar las estructuras óseas, mientras que una resonancia magnética (RM) puede emplearse para visualizar problemas de tejidos blandos. Se realiza una prueba de electromiografía (EMG) para evaluar las funciones nerviosas. Esta prueba contribuye al diagnóstico al detectar una disminución de la actividad nerviosa en el área afectada. Además, el historial de síntomas del paciente es un factor contribuyente importante en el proceso diagnóstico.