La osteoporosis juvenil es una forma de pérdida ósea que ocurre en niños sin una causa subyacente clara. Típicamente aparece entre las edades de 1 y 13 años, antes de la pubertad. Antes del diagnóstico, es esencial que un endocrinólogo pediátrico investigue a fondo todas las demás causas de osteoporosis en la infancia. Los síntomas iniciales pueden incluir dolor en la espalda, caderas y pies; las fracturas también pueden acompañar esta condición. No existe un tratamiento farmacológico específico para la enfermedad. El objetivo principal de su manejo es prevenir posibles deformidades óseas y mejorar la fuerza muscular. En consecuencia, se puede implementar fisioterapia con terapia de ejercicios, y si es necesario, se puede recomendar el uso de un bastón o corsé. La suplementación con calcio y vitamina D es de vital importancia para apoyar la salud ósea. Este tipo de osteoporosis es generalmente una condición autolimitante que puede resolverse por sí sola.