La maduración in vitro (MIV), a menudo conocida como FIV sin medicamentos, es un tratamiento de fertilidad en el que los óvulos se recolectan antes de alcanzar su plena madurez y se maduran posteriormente en un entorno de laboratorio. Este enfoque es particularmente beneficioso para las pacientes que pueden tener riesgo de complicaciones o prefieren evitar los medicamentos de estimulación hormonal que se utilizan habitualmente en la fecundación in vitro convencional.
El procedimiento implica el seguimiento del crecimiento de los folículos, la recolección de los ovocitos inmaduros y luego permitirles madurar en un medio de cultivo especializado durante aproximadamente 24 horas. Tras la maduración, los óvulos se fertilizan mediante microinyección (ICSI) con esperma de la pareja. Los embriones resultantes suelen crioconservarse y transferirse en un ciclo menstrual posterior. Si bien la MIV ofrece una alternativa valiosa, su uso se ha vuelto menos común con la llegada de protocolos de FIV convencionales mejorados.