Los procedimientos de aumento de glúteos, a diferencia de los realizados en áreas que requieren volúmenes más pequeños como la cara, necesitan una cantidad sustancial de tejido graso para lograr el resultado estético deseado. Si bien esta técnica puede producir resultados de aspecto muy natural, conlleva riesgos específicos que exigen una precaución extrema. La región glútea es altamente vascularizada, con numerosos vasos sanguíneos que atraviesan los músculos. Una planificación o técnica inadecuada, que provoque la inyección de grasa en estos grandes vasos sanguíneos, puede resultar en la formación de embolias grasas. Estas embolias pueden viajar a órganos vitales como el cerebro o los pulmones, causando complicaciones graves, incluyendo bloqueos y condiciones potencialmente mortales. Por lo tanto, es imperativo que tales procedimientos sean realizados por cirujanos altamente especializados y experimentados que posean un profundo conocimiento de la anatomía y habilidades quirúrgicas meticulosas para minimizar estos riesgos significativos.