La tuberculosis es una enfermedad contagiosa. Se propaga a través de las gotitas en el aire que se liberan cuando una persona portadora de bacterias de tuberculosis activas tose, estornuda o habla. Las personas sanas pueden contraer la enfermedad al inhalar estas gotitas infectadas.
La transmisión de la tuberculosis generalmente requiere un contacto prolongado y cercano con una persona infectada. Sin embargo, es importante destacar que solo las personas con tuberculosis pulmonar activa pueden transmitir la enfermedad.
Pasar períodos prolongados en ambientes concurridos y mal ventilados aumenta el riesgo de transmisión. La enfermedad se desarrolla más fácilmente, especialmente en individuos con sistemas inmunológicos debilitados. Un sistema inmunológico fuerte puede reducir el riesgo de contraer la enfermedad, incluso después del contacto con una persona infectada.