La prueba ELISA se utiliza ampliamente en el diagnóstico de muchas enfermedades infecciosas, incluyendo el VIH/SIDA, el sarampión, la rubéola, las paperas, la Hepatitis B y la brucelosis. Además, aparte de las enfermedades infecciosas, las pruebas ELISA también se aplican para diversos fines médicos, como las pruebas de embarazo.