La gripe porcina es una enfermedad respiratoria viral altamente contagiosa, aunque generalmente con baja mortalidad, que ocurre cuando una variante mutada del subtipo H1N1 del virus de la Influenza A infecta a los humanos. Los síntomas incluyen fiebre, tos, dolor de garganta y fatiga. El nombre "gripe porcina" se originó porque el virus fue inicialmente prevalente en poblaciones de cerdos y podía transmitirse a los humanos por contacto directo.

Entre los grupos con mayor riesgo de contraer la gripe porcina se encuentran los agricultores, trabajadores de mataderos y veterinarios que tienen contacto cercano con cerdos. Además, las personas que viven o viajan a regiones donde los casos de gripe porcina están muy extendidos también corren un alto riesgo.

Los síntomas comunes de la gripe porcina incluyen fiebre alta, tos, dolor de garganta, dolor de cabeza, dolores corporales, fatiga, escalofríos, secreción nasal y ojos rojos. Esta enfermedad altamente contagiosa se propaga de persona a persona a través de las gotitas respiratorias liberadas al toser y estornudar. El virus también puede transmitirse al tocar superficies donde han caído gotitas infectadas (por ejemplo, pomos de puertas o lavabos) y luego tocarse la boca, la nariz o los ojos.

Las formas más efectivas de protegerse contra la gripe porcina incluyen la vacunación y el cumplimiento de las normas de higiene personal, como el lavado regular de manos. Como enfermedad respiratoria, el virus puede afectar directamente los pulmones y provocar complicaciones graves, especialmente en individuos con sistemas inmunitarios debilitados. Los grupos de alto riesgo incluyen pacientes con enfermedades renales y hepáticas, niños menores de dos años, personas mayores de 65 años, pacientes con diabetes y enfermedades cardíacas, aquellos con afecciones pulmonares crónicas como asma, bronquitis, EPOC, y personas que han sufrido daño pulmonar debido a la tuberculosis.

El tratamiento para la gripe porcina generalmente implica reposo, medicamentos antivirales y analgésicos para aliviar los síntomas, usualmente bajo supervisión médica.