Un stent es un pequeño dispositivo en forma de tubo, típicamente hecho de metal, utilizado para mantener abiertos los vasos sanguíneos y conductos debilitados o estrechados, mejorando así el flujo sanguíneo y aliviando las obstrucciones. Comúnmente se utiliza para abrir las arterias coronarias estrechadas, que suministran sangre rica en oxígeno al corazón, asegurando así el flujo sanguíneo al músculo cardíaco y a otras partes del cuerpo. Los stents también pueden utilizarse en otros conductos corporales, como los conductos biliares y las vías urinarias, para aliviar obstrucciones causadas por condiciones como tumores o cálculos y mantener el flujo. El material y el diseño del stent varían según la condición tratada y su ubicación en el cuerpo. Algunos stents se colocan de forma permanente en el cuerpo, mientras que otros se utilizan temporalmente.