Después de una biopsia hepática, los pacientes pueden experimentar dolor en el sitio de la biopsia, que ocasionalmente se irradia al hombro. Esta molestia es típicamente manejable con analgésicos simples. Después del procedimiento, se aplica presión en el área de la biopsia y se aconseja al paciente que descanse mientras se controlan de cerca los signos vitales (presión arterial y pulso). Para detectar cualquier complicación potencial, como sangrado, se pueden realizar una ecografía de control y análisis de sangre seriados según sea necesario hasta el alta. Una vez que todos los parámetros son estables y dentro de los límites normales, el paciente será dado de alta. Si se administró sedación, el paciente no debe quedarse solo durante aproximadamente 12 horas y debe evitar actividades que requieran plena atención, como conducir o operar maquinaria. Es importante descansar durante dos días después de la biopsia y evitar levantar objetos pesados.