La fiebre tifoidea es una infección bacteriana contagiosa transmitida a los humanos por la bacteria Salmonella Typhi. El diagnóstico precoz y el tratamiento rápido son cruciales en el manejo de esta enfermedad. Con un tratamiento iniciado en las primeras etapas, la fiebre tifoidea generalmente se puede curar con éxito. Sin embargo, los casos graves y no tratados pueden provocar problemas de salud graves.