En general, la mayoría de los tratamientos de peeling no se aconsejan durante los meses de verano debido al mayor riesgo de irritación cutánea y reacciones alérgicas por la exposición directa al sol y la transpiración. Sin embargo, el peeling de carbono se distingue de otros procedimientos de peeling, ya que se puede realizar de forma segura en verano.

Aunque el uso de un dispositivo láser en el peeling de carbono podría generar inquietudes sobre su idoneidad para la aplicación en verano, no existen contraindicaciones. Una precaución crucial es evitar la exposición solar directa e intensa únicamente el primer día después del procedimiento. El número total de sesiones de peeling de carbono suele oscilar entre 8 y 10, aunque esto puede variar según el tipo de piel individual y las necesidades específicas.