Cuando la infección por VIH progresa a la etapa de SIDA, pueden aparecer diversos síntomas. Estos síntomas pueden incluir una pérdida de peso rápida e inexplicable, sudores nocturnos, fiebre recurrente o prolongada, fatiga extrema, hinchazón persistente de los ganglios linfáticos, llagas blanquecinas en la boca y los genitales (como candidiasis oral), erupciones cutáneas y diarrea crónica.