Este procedimiento requiere la participación de especialistas tanto en cirugía tumoral como en microcirugía. La operación se caracteriza por su duración prolongada, lo que contribuye a un mayor riesgo de infección durante la fase postoperatoria temprana. Una desventaja significativa es el proceso de curación prolongado y delicado, que puede tardar hasta dos años para una recuperación completa. Esto contrasta fuertemente con procedimientos como la cirugía de prótesis, donde los pacientes suelen ser movilizados en un solo día.