La luxación de hombro puede ser recolocada mediante maniobras adecuadas, un procedimiento conocido como reducción de hombro o reducción cerrada. Antes del procedimiento, se pueden administrar relajantes musculares y sedantes al paciente para asegurar la relajación completa de los músculos del hombro. Existen diversas técnicas de reducción, dependiendo del tipo de luxación y del estado del paciente. El médico especialista evaluará el dolor, la hinchazón y el tipo de luxación para determinar el método más adecuado y recolocará el hombro suavemente. El dolor intenso suele disminuir rápidamente después de la reducción. Una radiografía del hombro es crucial para confirmar el éxito del procedimiento.

Tras la reducción, comienza un período de rehabilitación. Durante esta fase, el hombro se inmoviliza utilizando vendajes, férulas o inmovilizadores de hombro especializados.

Una vez finalizado el período de inmovilización, se inician ejercicios de fisioterapia para restaurar el rango de movimiento, la fuerza y la estabilidad de la articulación. Un fisioterapeuta creará un plan de ejercicios personalizado destinado a fortalecer los músculos del hombro y recuperar la movilidad. Se pueden utilizar analgésicos y relajantes musculares para el manejo del dolor durante este período.

Durante la fase de rehabilitación, cuando el hombro está inmovilizado, se pueden realizar ejercicios sencillos para el codo, la muñeca y la mano para mantener su rango de movimiento. La duración de la inmovilización del hombro es determinada por un especialista en ortopedia y traumatología, basándose en factores como la gravedad de la luxación, las lesiones coexistentes, la edad del paciente y su respuesta al tratamiento.