El proceso de seguimiento post-enfermedad se aborda generalmente bajo dos categorías principales:

1. Remisión (Control de la Enfermedad): Cuando una enfermedad entra en remisión, es decir, se controla, el objetivo es mantener este estado mediante métodos como las terapias de consolidación o el trasplante de células madre. En esta fase, los pacientes son monitoreados de cerca, inicialmente de forma mensual, o trimestral según la situación, por un período de hasta cinco años.
2. Cura (Recuperación Completa/Curación Duradera): Al final del período de seguimiento de cinco años, una vez que se presume la recuperación completa o la curación duradera de la enfermedad, los seguimientos se reducen a intervalos anuales. Estos seguimientos anuales se realizan no principalmente para detectar la recurrencia de la enfermedad, sino más bien para monitorear y manejar las complicaciones a largo plazo de los tratamientos administrados.