Los aneurismas cardíacos generalmente se monitorean de forma regular a menos que conduzcan a complicaciones como insuficiencia cardíaca grave o problemas de las válvulas cardíacas. Sin embargo, el tratamiento quirúrgico puede considerarse en casos de desarrollo de insuficiencia cardíaca grave, afectación de las válvulas cardíacas, formación de un coágulo dentro del aneurisma o sospecha de ruptura de la pared del aneurisma. Además, para los pacientes que se someten a otra operación cardíaca, se recomienda la intervención simultánea para un aneurisma cardíaco existente.