El diagnóstico del síndrome del túnel carpiano puede realizarse con un alto grado de precisión (hasta un 95%) mediante una indagación detallada de los síntomas del paciente, un examen físico exhaustivo y un estudio de conducción nerviosa conocido como Electromiografía (EMG). En los casos en que los resultados de la EMG son negativos pero los hallazgos clínicos y las quejas del paciente indican fuertemente la enfermedad, el diagnóstico debe determinarse basándose en estas evaluaciones exhaustivas. Dado que el síndrome del túnel carpiano a veces puede presentar síntomas similares a los de una hernia discal cervical, también puede considerarse necesaria una resonancia magnética (RM) cervical para el diagnóstico diferencial.