La investigación científica indica que la exposición de niños menores de 2 años a la televisión puede tener efectos negativos en su desarrollo cognitivo y lingüístico. Se observa una posible relación entre la exposición excesiva a pantallas a una edad temprana y el trastorno por déficit de atención, el trastorno de hiperactividad y el trastorno del espectro autista. Específicamente, el uso de pantallas como teléfonos móviles y tabletas para alimentar o calmar a los niños puede exacerbar las dificultades del desarrollo y hacer que los síntomas de autismo existentes sean más pronunciados.