El diagnóstico temprano de esta enfermedad es de vital importancia. Dado que puede provocar una pérdida de visión irreversible, la detección precoz afecta directamente la calidad de vida de los niños. Cuanto antes se identifiquen la etapa y la gravedad de la enfermedad, menor será el riesgo de pérdida de visión y mayores serán significativamente las posibilidades de un tratamiento exitoso.