Los nódulos tiroideos benignos generalmente no causan síntomas, pero cuando su tamaño aumenta, pueden provocar síntomas de compresión como dificultad para respirar o dificultad para tragar. Además, los nódulos grandes pueden requerir intervención quirúrgica por razones estéticas o debido a síntomas de compresión. Es de suma importancia que las personas diagnosticadas con nódulos tiroideos se sometan a controles médicos regulares para monitorear su evolución.