El riesgo de ruptura de un balón gástrico es extremadamente bajo, especialmente con los balones endoscópicos modernos. Aunque los tipos de balones más antiguos podían presentar tales problemas, los balones contemporáneos están diseñados con características de seguridad mejoradas. Si un balón gástrico se rompe, su extracción endoscópica inmediata es crucial para prevenir posibles complicaciones como la obstrucción intestinal.

Para mejorar aún más la seguridad del paciente, los balones gástricos modernos suelen inflarse con una solución salina de color azul. En el improbable caso de una ruptura, el tinte será absorbido y hará que la orina del paciente se vuelva azul. Esto sirve como una señal de advertencia temprana vital, que impulsa al paciente a contactar a su médico de inmediato. Esto permite una intervención oportuna antes de que el balón pueda salir del estómago.

Aunque es raro, si la orina azul no se detecta y el balón pasa al intestino delgado, podría provocar síntomas de obstrucción del intestino delgado. En algunos casos, el balón puede incluso pasar naturalmente a través del intestino y ser expulsado. Sin embargo, la incidencia general de tales complicaciones es notablemente baja con las tecnologías de balones actuales.