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Tras una cirugía por Tetralogía de Fallot (enfermedad del bebé azul), es crucial que los niños se sometan a seguimientos anuales con un cardiólogo pediátrico. Estos chequeos rutinarios son esenciales para monitorizar y gestionar posibles complicaciones postoperatorias, como las arritmias cardíacas. Un problema común a largo plazo es la regurgitación de la válvula pulmonar, donde una fuga en la válvula de la arteria pulmonar puede llevar a un flujo sanguíneo excesivo hacia el lado derecho del corazón. Con el tiempo, esto puede resultar en insuficiencia cardíaca derecha y la aparición de nuevas arritmias. En algunos casos, puede ser necesaria una intervención alrededor de los 10-12 años para abordar estas complicaciones.