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Antes de un procedimiento de broncoscopia, se debe realizar una historia clínica detallada y un examen físico del paciente. Si existen afecciones cardíacas o metabólicas coexistentes, el paciente debe ser evaluado por los especialistas pertinentes para determinar su idoneidad para el procedimiento. Las pruebas pre-procedimiento suelen incluir una radiografía de tórax, un electrocardiograma (ECG), pruebas de coagulación sanguínea y, si es necesario, pruebas de función pulmonar. La radiografía de tórax debe revisarse antes de la broncoscopia y, si se necesita una evaluación adicional de una afección pulmonar, se debe realizar una tomografía computarizada (TC) de tórax para localizar con precisión cualquier lesión. Se debe determinar el enfoque diagnóstico principal para cada paciente, explicárselo claramente al paciente en un lenguaje comprensible y obtener su consentimiento informado. Los pacientes deben abstenerse de consumir alimentos sólidos o líquidos durante al menos 6-8 horas antes del procedimiento.