La pelvis, también conocida como hueso pélvico, es una estructura profunda situada en la parte inferior de la cavidad abdominal que alberga el útero y otros órganos genitales. Estos órganos están sostenidos y mantenidos en su lugar por una red de músculos y tejidos conectivos, conocidos colectivamente como suelo pélvico, de manera similar a una hamaca.

Sin embargo, en algunos casos, estos tejidos de soporte pueden debilitarse o desgarrarse debido a diversos factores, en particular partos difíciles o prolongados, partos múltiples o una predisposición individual (elasticidad congénita del tejido conectivo). El proceso natural de envejecimiento de los tejidos que conduce a la pérdida funcional durante la menopausia también es un factor de riesgo.

Como resultado de este debilitamiento o daño, la estructura del suelo pélvico se ve comprometida y los órganos pélvicos, principalmente el útero, comienzan a descender hacia o más allá del canal vaginal. Esta condición se denomina prolapso de órganos y, cuando implica el útero, se conoce específicamente como "prolapso uterino".

Los principales factores de riesgo para el prolapso uterino incluyen:
* Trabajo de parto prolongado
* Antecedentes de parto de un bebé grande
* Múltiples partos
* Procesos de parto difíciles
* Reducción de la función tisular durante el período menopáusico.